Voy a olerte como huelen los perros
Sabueso lengua afuera, olfateando agitando el hocico
de un lado a otro.
Como los gordos viran a una tarta y las moscas caen a la
miel.
Babeando de las comisuras al cuello, y con aleteo rítmico
hasta la muerte.
(Entre tus piernas)
Voy a encontrarte como un tiburón errante
que viaja kilómetros y contra corriente
Hasta hallar de donde vino una sola gota de tu sangre.
Voy a olerte como a ese ramo de rosas,
Donde has metido la nariz y aspirado profundo otras tantas
veces
Cayendo en la estafa que oculta del polen y los pétalos
sin espinarte.
Voy a olerte como perfume francés,
Tout comme la vraie chimie de l'amour.
Y voy a peinar mis dedos entre tu cabello,
Para llevarlo a mi nariz, mientras de cojo de espaldas.
Voy a olerte como víbora que huele por la lengua
Y mi víbora, se mueve como lengua cuando de ti respira.
Dicen que a los hombres se nos conquista por el estomago
Pero a mí, señoras y señores,
A mi se me conquista con el olor a ovulación.
El cual puede hacerme encontrarte
a cientos de metros de distancia o en años bisiestos
Hay una ovación de pie en aplausos
y un silencio atroz que los detienen abruptamente.
Yo en cambio me ofrendo a conquistarte con las axilas
Con la ofensa de mis pelos de los sobacos sudados.
Y las gotas de fuego que salen de mi piel.
Alguna vez alguna mujer en mi regazo,
Tuvo la necesidad profunda
De subir su nariz hasta la esquina bajo mi hombro
Y haberme respirado, hasta quedar enamorada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario